"Pasó de chatarrero a magnate de Hollywood. Louis B. Mayer fue el padre de la Metro-Goldwyn-Mayer. Ahora, un libro cuenta la historia del feroz ogro y tirano creador de una fabulosa fábrica de sueños." Ni Paramount, ni Warner,ni la Fox. Metro-Goldwyn-Mayer marcó más que ninguna otra factoría de mitos la época dorada de Hollywood.

"Cuando el 16 de mayo de 1924 Marcus Loew fusionó su quebradiza Metro Pictures y la aún más vulnerable Goldwyn Pictures con la emergente Louis B. Mayer Productions, nadie apostaba porque la empresa tricéfala acabara por convertirse en la máxima expresión del Hollywood dorado.

Greta Garbo, Lionel Barrymore, John Gilbert, Clark Gable, James Stewart, Spencer Tracy y Katherine Hepburn, Fred Astaire, Gene Kelly, Frank Sinatra, Judy Garland y Mickey Rooney... Las más resplandecientes estrellas en el rutilante cielo de Hollywood pasaron por la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
los siguientes 30 años. Durante la época dorada de Hollywood, la Metro era la fábrica de sueños.
Para el público, la MGM era sobre todo "un medio de evasión". El estudio quería ofrecer en sus películas una imagen idealizada del mundo, creía en el cine no como reflejo de la vida, sino como huida de ella" Las opiniones y recuerdos sobre Mayer son contradictorios: los hay que lo consideraban un verdadero padre para los trabajadores de la compañía y quienes lo tenían por un tirano.
En parte a él le debemos ese mundo de farándula, ese querer ser otros que no somos, el centrarnos en lo superficial, en desear ser guapos, atractivos y deseables, vendiéndonos esa imagen de felicidad ficticia que tan presente sigue en nuestros días. De Ava Gardner dijo que ni siquiera sabía actuar, sin embargo, se convertiría en el animal más bello del mundo. Ese medio de evasión que Mayer tanto pretendía logró evadirnos a todos de tener los pies sobre la tierra para querer convertirnos en otros que no somos y olvidarnos de lo que realmente importa.