Poco tiene que ver esto con lo que venía escribiendo hasta el momento. Pero he de decir que hay algo que me supera, que logra sacarme de mis casillas. En el día a día, uno puede cruzarse con gente buena, menos buena, tonta, menos tonta...pero que al fin y al cabo no viven una vida que no es la suya, que se aceptan y no pretenden ser algo que no son. También uno puede cruzarse con pijos, con carné o sin él, y, para qué engañarnos, sin duda prefiero a los primeros. Porque saben lo que son, no se avergüenzan de ello, y es más, muchos están orgullosos de serlo. Pero a los que no soporto son al otro tipo de pijos, pero lejos de vestir náuticos, dockers, camisa y lucir una loncha de pelo en la frente, llevan rastas, pantalones sueltos, calzado roto y son divinos, porque son bohemios, porque hacen lo que quieren, porque hacen magdalenas para venderlas en los conciertos de reggae y hasta algunos escriben poesía. Además, como son ácratas y viven al límite, jamás pagan lo que consumen si van contigo, porque como son hippies, y por si no lo sabías eso es toda una declaración, un hippie no va de cañas, hace limonada, y si va, él no paga.

Las magdalenas, además de venderlas en los conciertos, incluso llegan a la India, porque son tan bohemios que se recorren países recónditos en busca de sí mismos...lo que ocurre, que muchos no dicen,es que las rastas que llevan, muchos se las han hecho en la peluquería, y no es algo asequible al bolsillo de un hippie convencional. Ir a la India también supone un desembolso, etc etc etc...así que para aquellos que siguen en las nubes, si eres hippie mientras papi te mantiene con 800 euros al mes, eres otra versión de pijo, y si cabe, peor, porque no te aceptas, porque pretendes ser algo que nunca serás...y además estás insultando a uno de los movimientos sociales más importantes de la historia. Tú, pseudogreñas hechas en la peluquería, que compra champús especiales para que no se te pudra el pelo, no eres mejor que otros por renegar de ti mismo.

La otra variante son los modernos, esos que se apuntan a cualquier moda porque ahora es in cuando hace un tiempo estaba out. No se dan cuenta de que ellos están tan dentro como fuera de cualquier cosa que hagan, y, para asegurarse su halo de modernidad, procuran relacionarse siempre con lo más underground de la city, porque ellos molan y son guays, y trambién son bohemios claro, porque llevan gafas way farer, y todos siempre estamos de buen rollo.

Bien, pues a mí el buen rollo se me acaba cuando esos hippies y modernos niños de Poco tiene que ver esto con lo que venía escribiendo hasta el momento. Pero he de decir que hay algo que me supera, que logra sacarme de mis casillas. En el día a día, uno puede cruzarse con gente buena, menos buena, tonta, menos tonta...pero que al fin y al cabo no viven una vida que no es la suya, que se aceptan y no pretenden ser algo que no son. También uno puede cruzarse con pijos, con carné o sin él, y, para qué engañarnos, sin duda prefiero a los primeros. Porque saben lo que son, no se avergüenzan de ello, y es más, muchos están orgullosos de serlo. Pero a los que no soporto son al otro tipo de pijos, pero lejos de vestir náuticos, dockers, camisa y lucir una loncha de pelo en la frente, llevan rastas, pantalones sueltos, calzado roto y son divinos, porque son bohemios, porque hacen lo que quieren, porque hacen magdalenas para venderlas en los conciertos de reggae y hasta algunos escriben poesía. Además, como son ácratas y viven al límite, jamás pagan lo que consumen si van contigo, porque como son hippies, y por si no lo sabías eso es toda una declaración, un hippie no va de cañas, hace limonada, y si va, él no paga.

Las magdalenas, además de venderlas en los conciertos, incluso llegan a la India, porque son tan bohemios que se recorren países recónditos en busca de sí mismos...lo que ocurre, que muchos no dicen,es que las rastas que llevan, muchos se las han hecho en la peluquería, y no es algo asequible al bolsillo de un hippie convencional. Ir a la India también supone un desembolso, etc etc etc...así que para aquellos que siguen en las nubes, si eres hippie mientras papi te mantiene con 800 euros al mes, eres otra versión de pijo, y si cabe, peor, porque no te aceptas, porque pretendes ser algo que nunca serás...y además estás insultando a uno de los movimientos sociales más importantes de la historia. Tú, pseudogreñas hechas en la peluquería, que compra champús especiales para que no se te pudra el pelo, no eres mejor que otros por renegar de ti mismo.

La otra variante son los modernos, esos que se apuntan a cualquier moda porque ahora es in cuando hace un tiempo estaba out. No se dan cuenta de que ellos están tan dentro como fuera de cualquier cosa que hagan, y, para asegurarse su halo de modernidad, procuran relacionarse siempre con lo más underground de la city, porque ellos molan y son guays, y trambién son bohemios claro, porque llevan gafas way farer, y todos siempre estamos de buen rollo.

Bien, pues a mí el buen rollo se me acaba cuando esos hippies y modernos niños papá vienen a mi casa porque son amigos de mi compañero de piso, se tumban en mi sofá descalzándose (parece mentira que con tanta tontería siempre se olviden de la pedicura y tenga que ver horribles mejillones asomándose por los dedos), tengan hambre y sin pedir permiso abran la nevera y procedan a un saqueo sin límites. ¿Dónde se han quedado aquellos modales que mi madre tanto me inculcó? Eso de pedir permiso, el por favor y el gracias y el "nena, si quieres traer a alguien a casa avísame siempre", no fuera a ser que apareciese una incómoda pelusa o mi invitada no tuviese ocho tipos diferentes de bollos entre los que escoger, cuatro zumos de sabor diferente y demás garrapiñadas. Así que querido compi, si np tienes la compra hecha, no invites a gente, y por una vez no pasa nada, pero desde febrero la cosa está sangrante y sólo deseo ya que me traigas a algún pijo con carné, esos que preguntan si se puede fumar, dicen por favor, esos que, aunque sólo sea en apariencia, no dan por hecho siempre que todo tiene que ser decadente, común y desinhibido.