Pues depende para qué y para quién. No lo serás si paseas por la céntrica calle viguesa del Príncipe, donde las cámaras velarán por la seguridad y no se produzca ningún tipo de delito que, como ciudadano, pueda ocurrirte, claro que ya no desconozco lo que pasará en las vías que carezcan de videovigilancia. Tal vez reciban al éxodo delictivo de Príncipe.

Tampoco lo serás para los bancos -el Natwest, de Reino Unido-, que no dudan en recopilar información como tus opiniones políticas y religiosas.

Los americanos están viviendo la serie de medidas tomadas a consecuencia del 11-S, que han visto mermados sus derechos, como la privacidad -que en España también se ha hecho la recepción de la cultura anglosajona de la privacy, bien jurídico del que dinaman facultades de control sobre los datos e informaciones del individuo en la sociedad tecnológica-.

Y es que, una vez más, la realidad supera la ficción, y la videovigilancia ya había sido prevista por Chaplin en Tiempos modernos y por Lang en Metrópolis.

Pero esta aparente visibilidad va de la mano de su antónimo, al igual que la vigilancia del condicionamiento. Y es que en esta sociedad, bien es sabido que lo económico debe primar sobre lo político. Alain Minc dice que “la democracia no es el estado natural de la sociedad. El mercado, sí”. Tal vez, consecuencia de esto, sea que si la democracia no es el estado natural (porque entonces todos seríamos iguales) haya que anestesiar las conciencias, y eso se consigue a través de los medios. Todos los mensajes que se envían condicionan culturas, ideas, opiniones… y no me parece descabellado relacionar por semejanza el adoctrinamiento de masas propio de los regímenes totalitarios con el refuerzo del control social de la democracia. Noam Chomsky dice acerca del pensamiento único que “envuelve todo razonamiento rebelde, lo inhibe, lo paraliza y acaba por ahogarlo. Está autorizado por una invisible y omnipresente policía de la opinión”.

Es la policía de la opinión la que se ha encargado, también en EE.UU, de dejar de emitir una larga lista de canciones que bien podrían herir la sensibilidad a partir de los atentados por hacer referencia a viajes, aviones o que inspiraran demasiada paz. Clásicos como Imagine, de Lennon, What a Wonderful World, de Louis Armstrong, Starway to Heaven, de Led Zeppelin, Metallica, Megadeth, AC/DC…

Lo propio de la ideología dominante es ser invisible. ¿Por qué? Paul Watzlavick muestra como un individuo aislado acaba por dudar de sus propios sentimientos y cómo llega a aceptar la opinión del mayor número de personas. Y quienes se rebelan, o tienen pensamientos propios, a quines no llegan a dominar, se les desprestigia por mantener una determinada ideología, costumbres...Me resultan interesantes las palabras que siguen de Marilyn Manson, extraídas del documental Bowling for Columbine.